Km 0 – Inicio
Salimos de la ciudad de Caldas por la rúa de San Roque, buscando nuestra ya compañera de
viaje la N-550. El encuentro será breve, ya que unos metros más adelante la abandonamos
desviándonos a mano derecha por una senda rural. Es necesario apuntar que discurriremos
por dicha senda durante los próximos cinco kilómetros, sin encontrarnos con ningún
establecimiento. Poco a poco iremos ganando altura, acercándonos a la parroquia de
Carracedo, donde sí podremos dar cuenta de un buen desayuno o descansar en alguno de sus
establecimientos. Cruzamos la carretera para seguir nuestro camino rumbo a la iglesia de
santa Mariña, cuyos orígenes son inciertos pero se relaciona con la época romana, en la
cual servía como lugar de oración para los miles de peregrinos que partían de Portugal o
del sur de Galicia. Dejamos atrás el templo para, tras varios cruces, llegar a la
carretera nacional de nuevo, la cual traspasamos a la altura de Casalderrique rumbo a
Valga. Realmente no cruzaremos por núcleos urbanos, pero sí caminaremos muy próximos a
ellos.
Cruzamos el río Louro y, tras superar la autopista por un paso elevado, descenderemos en
paralelo al río Valga por el monte Albor para alcanzar ahora sí San Miguel de Valga. Aquí
podremos hacer un alto en el camino para visitar la iglesia parroquial de estilo
neoclásico y del siglo XVIII, destacando su torre-campanario situada en la fachada
principal del templo. Continuamos descendiendo hasta Condide, perteneciente al concello de
Pontecesures, y un kilómetro más adelante nos internaremos en el barrio de Infesta. Aquí,
los peregrinos podrán degustar los platos típicos de esta zona en el restaurante A Mesa da
Pedra, establecimiento creado por la Asociación de Amigos del Camino por y para los
peregrinos; su objetivo es que nadie se quede sin poder degustar la comida típica gallega,
aportando cada uno lo que considere oportuno. Tal y como afirman los creadores de esta
iniciativa, el donativo dependerá del nivel de satisfacción, de la calidad de la comida y
del trato recibido. Además, si el visitante no puede pagar tiene la alternativa de
contribuir como voluntario en la cocina, sirviendo las mesas o haciendo limpieza. De todas
formas, se calcula que para cubrir los gastos de la comida unos siete euros son
suficientes.
Si seguimos nuestra ruta, un poco más adelante encontraremos el albergue municipal de
Pontecesures, desde el cual continuamos hacia la iglesia de San Julián. Este municipio
gozó de una gran importancia a lo largo de la historia por su puerto romano,
posteriormente denominado “puerto de Compostela” ya que la mayoría de mercancías que
llegaban a Santiago lo hacían desde esta localidad. Pasando de largo la iglesia, al llegar
a una especie de mirador, dos flechas nos indican la existencia de una variante al trazado
original. Si deseamos evitar la carretera cogemos el camino a la derecha, el cual nos
llevará al albergue de Herbón, a unos tres kilómetros de distancia. El otro sendero
paralelo a la N-550 nos llevará directos Padrón.
Siguiendo la carretera, a mano izquierda llegaremos a un paso ferroviario el cual
cruzaremos para aproximarnos al río Ulla, cuyo puente ejerce de límite entre las
provincias de Pontevedra y A Coruña. Tras cruzar el río caminaremos al menos otros dos
kilómetros para llegar a Puente Padrón, en este caso sobre el río Sar. Seguimos por una
recta que transcurre a la vera del río para acercarnos hasta el Mercado de Abastos y al
paseo del Espolón, el cual alberga un monumento a Camilo José cela y en cuyo otro extremo
se encuentra la iglesia de Santiago y otra estatua conmemorativa de Rosalía de Castro.
Esta iglesia, de estilo neoclásico, guarda bajo el altar mayor un ara romana dedicada al
dios Neptuno, ya que según la tradición fue aquí donde amarraron la barca que transportaba
los restos del Apóstol por sus discípulos. Tras esta visita obligada, ponemos rumbo al
cauce del río para cruzarlo y subir al convento del Carmen, donde se encuentra el albergue
de peregrinos.
Si optamos por dirigirnos a Herbón, desde Pontecesures cogeremos la rúa Cantillo hacia la
aldea de Cortiñas. En esta variante, sustituiremos el asfalto por el río Ulla y la
vegetación del bosque, conduciendonos hacia el monasterio de Herbón y a su albergue. Este
convento fue construido a finales del siglo XIV y alberga desde entonces a una orden
franciscana. Fueron estos religiosos los que trajeron desde las Américas en el siglo XVI
los famosos pimientos de Herbón o de Padrón, proyectando a esta localidad nacional e
internacionalmente. Tras esta pequeña parada, continuaremos hasta Padrón por la carretera
que discurre entre invernaderos y tras cruzar una escuela cruzamos a la AC-242 llegaremos
a la casa museo de Rosalía de Castro en el lugar de A Matanza, también conocida con este
nombre. Fue aquí donde falleció esta escritora, símbolo del galleguismo y de toda su
cultura. En el interior se puede apreciar la estructura original de la casa así como
numerosas fotos y recuerdos personales relacionados con Rosalía de Castro. Desde aquí, por
la avenida de la Estación llegaremos al centro histórico de Padrón.
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