Km 0 – Inicio
Saliendo desde la plaza Peregrina, emprendemos nuestra aventura de hoy a través de la
porta do Camiño, por donde miles de peregrinos accedían a la ciudad siglos atrás, para
entrar en la plaza de a Ferrería y al convento de San Francisco. Situándonos a la vera de
sus soportales, entramos en la plaza de Curros Enríquez y cogemos la rúa Real, para pasar
de nuevo por otra plaza, en este caso la de Celso García de Riega. Es en este punto donde
debemos desviarnos hacia la izquierda con dirección a Ponte do Burgo, abandonando
definitivamente el casco histórico. Tras cruzar el río Lérez nos encontramos ya con toda
la esencia del rural gallego, pasando antes por un incómodo tramo próximo a la vía del
tren. Las dos flechas pintadas en un poste confundirán a más de un peregrino, debiendo
girar a la derecha para visitar la iglesia de Santa María de Alba y su cruceiro.
Transcurriendo de nuevo por el arcén de la carretera, llegaremos al núcleo urbano de Alba
y a la capilla de San Cayetano. Tras esta fugaz pausa, abandonaremos por fin el firme
asfaltado para gozar de la naturaleza en todo su esplendor. Discurriremos a la sombra de
centenarios robles para llegar a Pozo Negro, previamente pasando por la parroquia de
Cerponzons. Deberemos cruzar la vía ferroviaria para llegar a la parroquia de San Amaro,
perteneciente al Concello de Barro y donde podremos tomar algo en un bar o si el tiempo
nos lo permite sentarnos un rato en el área de descanso a la salida del núcleo urbano.
Un poco más adelante, en el lugar de A Cancela, una flecha nos indicará un desvío hacia a
Portela, lugar donde se ubica el albergue de peregrinos de esta localidad. Posteriormente,
a través de una pista asfaltada, llegamos a una carretera donde tras un pequeño trecho
deberemos girar a la izquierda hasta el lugar de Valbón, donde apreciar un curioso
cruceiro, en cuyo fuste el Apóstol nos indica el camino a seguir para alcanzar la
Catedral. Proseguimos hacia una granja, la cual dejamos a mano derecha para cruzar otra
vez la carretera nacional. Tras una breve caminata por el duro asfalto retomamos los
campos de maíz, los viñedos y el sonido del río Agra, el cual nos da la bienvenida al
Concello de Portas.
Nos encontramos muy próximos a la cascada del río Barosa, el trazado no pasa por allí pero
si deseamos refrescarnos un poco y apreciar toda su belleza tan sólo deberemos cruzar la
carretera y descender por unas escaleras en dirección al río. Un poco después, abandonamos
momentáneamente la carretera a mano izquierda, para pasar fugazmente por la pequeña aldea
de Barosa, retornando a ella más adelante rumbo a Briallos, otra pequeña aldea pero donde
podremos encontrar un albergue y una servicial tienda al otro lado de la carretera, la
cual seguiremos de nuevo. Más adelante la abandonaremos momentáneamente para visitar la
capilla de Santa Lucía, en Arcos da Condesa para avanzar entre la carretera nacional y el
río Chaín. Antes de llegar a nuestro destino, aún tendremos que pasar por una aldea más:
Tivo, la cual consta también con algún que otro servicio para los peregrinos.
Tan sólo restan un par de kilómetros para llegar a Caldas, recibiéndonos servicialmente la
iglesia de Santa María. Esta edificación de estilo románico fue construida sobre una
iglesia primitiva la cual había sido destruida por Almanzor en el siglo XII. Destacan los
restos de un retablo gótico y su estructura exterior. Tras esta parada, descendemos hacia
el puente sobre el río Umia para corroborar el origen de la larga tradición termal de esta
ciudad, prueba fidedigna de ello es la fuente de las Burgas, del siglo XIX.
Continuamos adentrándonos en el casco histórico por la rúa Real hasta un puente sobre el
río Bermaña, justo al lado del albergue de peregrinos. Los orígenes de esta ciudad se
encuentran en el asentamiento de una tribu indígena, de cultura castreña, motivados por la
existencia de los manantiales de agua termal, estando por lo tanto su historia muy
vinculada al termalismo. Su denominación de “reis” se debe a que esta villa presenció el
nacimiento de Alfonso de Borgoña, hijo de Urraca I de León y Castilla. Además, también
destaca por la iglesia de Santo Tomás, situada entre un precioso jardín, y por su Jardín
Botánico, el cual alberga unas sesenta especies distintas de árboles y arbustos traídos de
todo el mundo.
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