El Camino Francés

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St. Jean Pied de Port (Francia)
764 km
33

El Camino Portugués

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Lisboa
620 km
25

El Camino del Norte

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Irún
824 km
32

El Camino Primitivo

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Oviedo
313 km
11

El Camino Inglés

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Ferrol / Coruña
119 km
6

La Vía de la Plata

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Sevilla
960 km
27

El Camino Sanabrés

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Granja de la Moreruela
369 km
13

El Camino de Invierno

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Ponferrada
263 km
8

Epílogo Fisterra-Muxía

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Santiago
90 km
4

Todos los Caminos

Existen diferentes rutas para llegar a Santiago de Compostela, generalmente las más conocidas son también las más transitadas y declaradas como rutas oficiales, sin embargo, existen numerosas rutas secundarias que van a desembocar a alguno de los Caminos principales. En este apartado te contamos más sobre los Caminos principales y sobre esas pequeñas vertientes secundarias que pueden resultarte más desconocidas:

Camino Francés: es el Camino hacia Santiago más documentado, existiendo ya desde el año 1135 archivos manuscritos en el Códice Calixtino, cuyo “Libro V” supone la primera fuente de información de la riqueza cultural, religiosa e incluso turística que los caminantes podían encontrar en cada una de los tramos que separaban la tumba del apóstol de las principales capitales de la Europa de la época.


En la actualidad, la ruta francesa es el Camino por excelencia, el más conocido a nivel mundial, el más transitado y el mejor acondicionado dado el potencial económico que supone para las localidades que atraviesa. Su trazado se dibuja por todo el norte peninsular a lo largo de 760 km, que se dividen a menudo en 31 etapas y que inician su andadura en la localidad francesa de Sant Jean Pied de Port.

Camino Portugués: La importancia de esta ruta empezó a ser latente a partir del siglo XII, tras la independencia de Portugal comandada por el Rey Alfonso I. Los peregrinos que partían de tierras lusas hacia el norte de la península lo hacían por motivos más variados que los espirituales, ya que las razones culturales y económicas crearon lazos humanos entre los territorios vecinos que prevalecieron en el tiempo, dejando a la mayor parte de la red viaria de Portugal como testigo del caminar de los peregrinos hacia la capital compostelana, mientras forjaban una ruta con mucha historia que guardaría numerosos intercambios culturales y comerciales entre Galicia y su país vecino.

Numerosos representantes de la nobleza, reyes y el alto clero contribuyeron con sus peregrinaciones a asentar una devoción jacobea que iría en aumento paulatinamente hasta consolidarse como una de las más frecuentadas en nuestros días. De estos sucesos quedan vigentes reportes documentales, como el caso de la peregrinación de Doña Isabel de Portugal, quien tras realizar el Camino hacia Santiago en el Siglo XIV ofreció ante el altar del Apóstol su corona de emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico, y tras fallecer siendo conocida como la “Reina Santa”, fue enterrada en Coímbra con un bordón peregrino como había dejado descrito antes de su muerte.

Camino del Norte: recorre toda la costa peninsular desde este a oeste bordeando el Cantábrico a lo largo de los principales municipios del norte de España. Parte de Irún en dirección a Compostela, dejando a su paso un rastro imborrable en ciudades como San Sebastián, Bilbao, Santander o Gijón hasta adentrarse en Galicia por la localidad lucense de Ribadeo, un municipio costero de la Mariña Lucense separado aproximadamente por 180 km de Santiago.

Se trata de una de las vías con mayor historia junto con el Camino Primitivo, y con una antigüedad similar a la ruta francesa. Era la vía utilizada en numerosas ocasiones por los reyes de todo el continente europeo para alcanzar Santiago. Sin embargo, perdió protagonismo debido a la estabilización de los territorios del sur peninsular tras la reconquista, y a la potenciación del trazado francés por parte de la monarquía del siglo XII. A pesar de ello, la persistencia de peregrinaciones que en ocasiones llegaban por costa a los puertos vascos y cántabros, consiguió por fin afianzar el que pasaría ya a conocerse también como Camino de la Costa.

Camino Primitivo: Nada más ser descubierta la tumba del Apóstol Santiago en el año 813, Alfonso II, apodado el Casto y rey por aquel entonces de la conocida Gallaecia, emprendió el camino hacia tierras gallegas partiendo desde Asturias con la mente puesta en el increíble hallazgo. Tomó la senda que discurre por el interior de las tierras asturianas para llegar a Lugo, y desde ahí continuar hasta la capital compostelana, donde a su llegada, ordenó construir una iglesia de culto donde se recogieran los restos sepulcrales del Apóstol, sentando de ese modo las bases de la hoy conocida mundialmente Catedral y creando desde entonces el que se convertiría en el primero de todos los Caminos hacia Santiago, el Primitivo.

Es una opción maravillosa para descubrir las verdaderas raíces de la peregrinación, partiendo desde Oviedo y atravesando el Principado asturiano por el occidente para acceder a Galicia por la provincia de Lugo, hasta enlazar con el trazado del Camino Francés en el municipio de Melide, a escasos 55 km de Santiago de Compostela. El recorrido cuenta con un imponente esplendor paisajístico, además de innumerables recursos históricos y patrimoniales.

Camino Inglés: El Camino Inglés nace en el medievo gracias a la posición estratégica de Ferrol y A Coruña como puertos de entrada a Galicia para los navios procedentes de allende los mares. Hacinados entre mercancías, no solo los marineros ingleses navegaban hacia la costa gallega; escoceses, irlandeses y otros muchos procedentes de los países escandinavos y los países bajos llegaban a puerto para, posteriormente, valerse por tierra de rutas y senderos trazados con el fin de mercadear, por lo que Santiago no era en un primer momento su único punto de mira. Fue a mediados del siglo XIV, aprovechando las corrientes comerciales de la época que hacían a los barcos británicos atracar en puertos gallegos, cuando las peregrinaciones comenzaron a extenderse entre los navegantes, deseosos de conocimiento de santuarios cristianos más allá de los existentes en sus territorios.

De Ferrol a Santiago de Compostela trascurren 120 kilómetros llenos de historia y patrimonio, donde el verde predomina en cada etapa y la tranquilidad nos acompaña en un camino alejado de la masificación existente en otras rutas. Existen dos vertientes, ya que además de Ferrol, el otro punto de partida es A Coruña, siendo cinco etapas las que forman la primera vertiente y tan solo tres las que separan A Coruña de Santiago, puesto que las últimas dos etapas son de confluencia común para ambos itinerarios.

Vía de la Plata: Camino con historia desde la época romana, la Vía de la Plata era una calzada empleada por el antiguo imperio para atravesar el oeste de Hispania desde Mérida (Augusta Emérita) hasta Astorga (Artúrica Augusta). Convertido por tanto en principal eje de comunicación del occidente peninsular, la Vía de la Plata se transformó a lo largo de la baja edad media en la ruta jacobea elegida para ascender desde el sur hasta la capital gallega.

Tras la recristianización de los territorios mozárabes del sur, la ruta fue prolongándose de forma artificial hasta llegar al sur de la península, aunque ya antes había sido utilizada esta vertiente para comunicar Andalucía con el norte. Con el saqueo que Almanzor realizó en el Siglo X de las campanas de la Catedral de Santiago, obligando a prisioneros cristianos a trasladarlas a hombros hasta el sur, concretamente hasta Córdoba, se realizó la primera gran afluencia masiva de este recorrido. Aunque fue precisamente la devolución de las mismas campanas a través de esta Vía, tras la reconquista de Al Ándalus, lo que sentó las bases de las peregrinaciones masivas desde Andalucía y Mérida hacia el norte peninsular.

Camino Sanabrés: También conocido por el nombre de Camino Mozárabe, se trata de una ruta que recorre en buena parte del trayecto antiguas calzadas romanas, transitadas por centenares de pueblos, desde los celtas, fenicios, romanos, árabes y finalmente los peregrinos cristianos rumbo a Santiago de Compostela. Históricamente ha ido siempre de la mano de la famosa Vía de la Plata, “carretera” que enlazaba el sur de la península con las tierras del Apóstol. Una vez en Zamora, muchos de ellos optaban por desviarse por esta variante, evitando así pasar por Astorga y accediendo a la comunidad gallega por la provincia de Ourense.

El punto de partida de este trazado es el municipio zamorano de Granja de la Moreruela, lugar elegido por la Orden del Císter para erigir su primer monasterio de la península ibérica. Previamente, a este lugar se le conocía como Santiago de Moreruela, prueba fidedigna de su estrecha vinculación con el trazado jacobeo. Pero no sólo los fieles seguían esta ruta, sino que muchos viajeros y comerciantes utilizaban esta ancestral calzada para comunicar puntos tan alejados como el centro de la península con el norte de España. También se utilizaron como cañadas reales y rutas para mercaderes de todo el país, destacando las conocidas “veredas”, rutas elegidas por los agricultores gallegos para descender hasta Castilla en la época de la siega. Es por ello que a lo largo de ella se fueron construyendo multitud de hospitales y hospederías, así como templos y monasterios.

Camino de invierno: El peregrino que llegaba a la imponente Ponferrada en épocas invernales, se encontraba a su paso con un paisaje propio de la época, cargado de cumbres repletas de fría nieve y senderos anegados de charcos y barro que dificultaban seguir con su camino. Este hecho, sumado a la lucha contra una climatología adversa con un frío húmedo y penetrante, llevaron al peregrino medieval a buscar alternativa para entrar en Galicia de un modo que además de ser menos duro, fuese menos peligroso.

El itinerario, cargado de numerosos parajes y tesoros patrimoniales, ha perdido la estacionalidad propia de su nombre para convertirse en una ruta transitada en cualquier época del año, recomendada especialmente en primavera, para disfrutar de los paisajes que nos regala, y en verano, para escapar de la masificación del trazado original francés.

Fisterra-Muxía: Fisterra, del latín finis terrae, enclava sus raíces mucho antes del nacimiento de la ruta jacobea. Es aquí donde muchos estudiosos creen poder vincular la antigua ciudad de Dugium con la tan famosa Atlántida y donde se asentó la tribu celta de los nerios, procedente del sur de la península y vecinos del pueblo ártabro. La elección de esta zona no fue casual, ya que hasta bien entrada la Edad Media se creía que el cabo Finisterre era el último bastión del mundo tal y como ellos lo conocían. Fue así como comenzaron a proliferar multitud de asentamientos y cultos al dios sol, el que cada día resurgía de entre las aguas del Atlántico. Se cree que incluso llegó a existir un importante altar y centro espiritual en honor al astro rey, el Ara Solis, templo al que acudían tanto celtas como más adelante los romanos. Según cuenta la leyenda, fue el propio Apóstol el que mandó destruir este templo, al considerarlo un culto pagano. Ante la negativa del pueblo, una gran inundación derribó finalmente el Ara Solis y arrasó con todo el poblado, salvándose tan sólo dos bueyes que lograron huir del lugar. Su suerte cambiaría rápidamente al transformarse, como castigo, en piedra y formando las actuales islas de Bois de Gures.

También los discípulos de Santiago estuvieron aquí, concretamente en Duio, pidiendo el permiso necesario para darle reposo a los restos del Apóstol. Ante el desconcierto y la desconfianza del gobernador de la zona, estos fueron encarcelados pero lograron escapar y poner rumbo de nuevo a Iria Flavia.


Así pues, el único trazado que parte de Santiago no es una invención moderna como muchos puedan pensar. Excavaciones recientes en la ermita de San Guillermo han demostrado su estrecha vinculación con el Apóstol y con otras tradiciones y cultos mucho más antiguos.

Camino de Madrid:  arranca en la Capital de España y cruza la Sierra de Guadarrama, recorre la meseta septentrional por Segovia, Valladolid y León para unirse en Sahagún al Camino Francés. Camino Aragonés: une la Frontera hispano-francesa, Somport con la localidad navarra de Puente de la Reina, lugar donde se une al Camino Francés. Camino del Salvador:  O también llamado el Camino de San Salvador, enlaza León con Oviedo, tradicionalmente los peregrinos se desviaban hasta Oviedo para visitar la Catedral de San Salvador. Una vez en Oviedo transcurrían por el camino Primitivo hasta volver a enlazar el Camino Francés en Melide.

Camino de la Lana: Comienza en Alicante y transcurre por tierras manchegas hasta llegar a la Capital de Burgos donde se une al camino Francés. Esta ruta muy poco conocida tiene sus orígenes probablemente en el Neolítico, debido a la importancia del territorio en el comercio de la lana Camino de Levante:  Tiene su inicio en Valencia, y cruza hasta cinco comunidades antes de llegar a Galicia con el fin de unir los dos grandes mares de la península. Una vez llegados a Zamora, se une al Camino de la Plata.

Camino Vasco del Interior: ha sido un eje Jacobeo fundamental en la época romana, puesto que era la entrada al centro de la Península desde Irún. El Camino comienza en Irún y en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) se une al Camino Francés.

Camino de la Montaña: o también llamado Viejo Camino, comienza en Bilbao y en Villafranca se une al Camino Francés.

Camino de Le Puy: también conocido como La vía Podiensis parte e Le Puy, en Velay y transcurre hasta el puerto de Roncesvalles, punto donde se une al Camino Francés.

Camino Portugués por la costa: se inicia en Oporto y se dirige a Padrón todo por la costa (entras en Galicia en ferry en A Guarda no en Tui como en el trazado del Camino Portugués tradicional y además pasas por Vigo y puedes divisar las Islas Cíes). En Padrón se une al Camino Portugués para llegar a Santiago. Ruta del Mar de Arosa el Río Ulla→ esta ruta marítimo-fluvial conmemora la llegada a Galicia por mar, tal como lo hizo el cuerpo del Apóstol Santiago. Una vez en Pontecesures empiezas a caminar por el Camino Portugués hasta llegar a la capital gallega.

Camino de Bayona: también conocida como la Vía de Bayona, empieza en la ciudad francesa de Bayona y enlaza con el camino Francés en Burgos. A partir de Irún esta antigua vía también es conocida como el Camino Vasco de Interior puesto que gran parte del recorrido de ambos coincide.

Camino de Baztanés: comienza en Bayona y termina en Pamplona enlazando con el Camino Francés, 109 km llenos de historias. Este camino fue muy utilizado en la Edad Media tanto por peregrinos como por Reyes o el ejército. De ahí el empeño de reconstrucción por parte de la Asociación de Amigos del Camino.

Camino del Ebro: comienza en la localidad de Deltebre y continúa hasta Fuentes de Ebro, punto donde enlaza con la vertiente del Camino Catalán por Zaragoza.

Camino Catalán por Zaragoza: esta vía comienza Monserrat y transcurre por Zaragoza hasta llegar a Logroño punto donde se une con el Camino Francés.

Camino Catalán por S. J. de la Peña: este trazado empieza en el mismo punto que el anterior, pero al llegar a Tárrega se bifurcan y esta vertiente se dirige hacia Santa Cilia de Jaca, donde enlaza con el Camino Aragonés para luego enlazar en Puente la Reina con el Camino Francés

Camino del Sureste: esta vertiente comienza en la ciudad de Alicante y casi se podría decir que atraviesa la península para enlazar en Benavente con la Vía de la Plata, y luego enlaza en Astorga con el Camino Francés. Camino de Cádiz: empieza en Cádiz y finaliza en Sevilla, puesto que en esta gran ciudad comienza el Vía de la Plata Camino Mozárabe: este trazado tiene tres puntos diferentes de partida, Málaga, Granada y Jaén, el punto de encuentro es la localidad de Baena y luego continúa hasta Mérida punto donde enlaza con el Vía de la Plata

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