Mitos y leyendas del Camino de Santiago (I Parte)

Desde los inicios de la peregrinación a Santiago de Compostela han ido surgiendo diferentes mitos y leyendas que han transcendido entre las diferentes generaciones de peregrinos, llegando a convertirse en historias realmente sorprendentes que alientan a los romeros llegados de todo el mundo durante las diferentes etapas que conforman cada uno de los caminos de la ruta jacobea.

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Por esto pretendemos que todos los peregrinos conozcan estas leyendas, considerándolas como una parte más de la preparación que cada peregrino debe seguir para embarcarse en la aventura de recorrer alguna de las rutas que conducen a la capital gallega.

Algunas de las historias más famosas que giran en torno al Apóstol Santiago son:

La leyenda de Fuente Reniega

Esta vieja leyenda del Camino de Santiago fue recogida por Juan Ramón Corpas en el libro “curiosidades de Navarra” y dice así:

En una fuente situada en un monte  cercano a Astrain se apareció el diablo con forma de apuesto joven para interrumpir la subida de un sediento caminante que escalaba el puerto en pleno verano. El diablo le ofreció la posibilidad de refrescarse y beber, con la única condición de que debía renegar de dios, evidentemente el peregrino rehusó tal oferta. Entonces el demonio ante la negativa del romero volvió a tentarlo sugiriendo que bastaba con renunciar a la Virgen María para recibir el preciado líquido, el joven tampoco acepto tal condición. El demonio intento por tercera vez convencer al peregrino exigiéndole que renunciase al apóstol Santiago para poder calmar su sed, como era de esperar el joven volvió a renunciar y comenzó a rezar encomendándose a las alturas. Como resultado de este acto de fe el demonio se esfumó, dejando tras de sí una enorme nube de azufre, y en su lugar apareció la cristalina fuente, donde el romero pudo al fin saciar sus ganas de beber.

La leyenda de San Virila

Al abad San Virila le atormentaba desde hacía mucho tiempo la idea de la eternidad hasta el punto de rogar a Dios que le ilustrase sobre este misterio.

Una tarde primaveral, como era habitual en él, salió a pasear por la sierra de Leyre. Al encontrarse fatigado, se sentó a reposar junto a una fuente en la que permaneció durante unas horas (o eso creía él) absorto escuchando el bellísimo canto de un ruiseñor. Tras este tiempo regresó al monasterio que era su hogar. Al atravesar la puerta principal ninguno de sus hermanos monjes le resultaba familiar. Deambuló confuso por las distintas dependencias del santo lugar, sorprendiéndose con numerosos detalles que le eran totalmente ajenos. Cayó en la cuenta de que a él tampoco le reconocían el resto de ocupantes del enclave monacal, por lo que decidió dirigirse al Prior, quien atónito escucho la exposición del abad. Tras acabar la historia ambos atónitos decidieron acudir a la biblioteca para intentar descifrar la enigmática situación. Revisando unos viejos escritos descubrieron que “trescientos años atrás, un monje, conocido como San Virila, había regentado el monasterio y había sido devorado por unas fieras en uno de sus paseos matutinos.”
San Virila con lágrimas en los ojos comprendió que ese monje que aparecía en el viejo libro era él y que Dios finalmente había escuchado sus plegarias.

El asno del Apóstol

Llegó a Pamplona un peregrino francés con su familia. Hicieron una parada en esta ciudad para descansar y recuperar fuerzas alojándose en un hostal. La mujer del peregrino enfermó gravemente por lo que tuvieron que permanecer más tiempo del que a priori tenían en mente en el alojamiento mencionado, hasta que finalmente esta mujer murió convirtiéndose la romería en una experiencia realmente trágica. El peregrino decide continuar su andadura hacia Santiago acompañado de sus dos hijos de corta edad. Al haber permanecido durante un tiempo prolongado en el hospedaje, el dueño del sitio le reclama una buena suma de dinero. Ante la imposibilidad de hacerse cargo de la deuda, el peregrino entrega al hospedero su asno como contraprestación, para finalmente partir hacia Santiago de Compostela. Una vez en el Camino, la familia hace un alto para rezar y pedir ayuda al Apóstol, al poco tiempo de realizar las súplicas se encuentran con un venerable anciano que tras una agradable charla presta a los romeros un pollino para que les ayude durante las largas caminatas.

Finalmente llegan a Santiago y el peregrino se ve abordado por una visión del Apóstol Santiago a quien reconoce como el anciano que se había encontrado muchos kilómetros atrás. Durante el Camino de vuelta la familia vuelve a pasar por Pamplona donde descubren para su sorpresa el fallecimiento del mesonero en una accidente llegando a oídos de los recién llegados que todo el pueblo acredita la defunción a un castigo divino por la avaricia y falta de caridad que el propietario del hospedaje habia demostrado con los peregrinos.

La leyenda del Caballero de las conchas

Esta historia forma parte del mito de la Traslatio, el viaje de Atanasio y Teodoro con los restos del Apóstol desde Palestina hasta Galicia.

La balsa de piedra en la que viajaban los discípulos del apóstol con los restos del mismo se encontraba ya cerca de la costa gallega, a la altura de Bouzas, una villa marinera situada a pocos kilómetros de Vigo.

De repente se toparon con la celebración de una boda en la que estaban jugando a “abofardar”. Este entretenimiento consistía en arrojar una lanza o “bofarda” al aire y recogerla galopando a caballo antes de que tocase el suelo. En el turno del novio, un golpe de viento desvió la lanza al mar, el joven empeñado en ganar el juego la persiguió hundiéndose entre las olas. El tiempo pasaba y el jinete no salía del agua por lo que todo apuntaba a que la boda iba a acabar en tragedia. Justo en ese momento la barca de piedra se acercó a la zona en la que se había hundido el joven jinete y se produjo el milagro; el novio y su montura emergieron de las aguas recubiertos de conchas de vieira.

Por esto, los discípulos del apóstol indicaron que como señal de devoción y en recuerdo de este milagro todos los que decidan peregrinar hasta Santiago de Compostela deben portar esta concha como símbolo, surgiendo de esta forma uno de los elementos más representativos del Camino de Santiago.

El milagro del gallo y la gallina

Esta es considerada como la leyenda más famosa del Camino de Santiago, se ubica en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) en el siglo XIV.

Un joven alemán de 18 años se encontraba en peregrinación a Compostela con sus padres, tras una dura caminata llegaron a Santo Domingo de la Calzada donde se ubicaba un mesón en el que tenían pensado hospedarse esa noche para recobrar fuerzas. Allí trabajaba una muchacha que se enamoró perdidamente del joven alemán en cuanto entro por la puerta, con tan mala suerte de que ese amor no era correspondido. Ella despechada y con ganas de venganza guardó disimuladamente una copa de plata en el zurrón del peregrino de nombre Hugonell, para posteriormente acusarlo de robo.

A la mañana siguiente, la familia se preparaba para retomar el Camino cuando se vieron sorprendidos por la justicia que se personificó ante ellos para comprobar la veracidad de la acusación realizada por la joven mesonera, al descubrir que era cierto fue declarado culpable y condenado a morir en la horca. Sus padres destrozados por la noticia no podían hacer otra cosa que rezar al apóstol pidiendo ayuda para su joven hijo. Tras cumplirse la condena ambos padres se acercaron al cuerpo que colgaba sin vida. Para su sorpresa Hugonell les habló diciéndoles que estaba vivo por gracia del Santo Apóstol.

Los padres corrieron a comunicar la noticia al regidor que en ese momento se encontraba comiendo unas aves, cuando este oye la historia de los progenitores se burla de ellos y exclama “vuestro hijo está tan vivo como este gallo y esta gallina que me disponía a comer antes de que me importunarais”. Tras acabar su discurso, el regidor baja la mirada hacía el plato para degustar la comida cuando para su sorpresa y la de todos los presentes las dos aves empiezan a cacarear y a caminar por la mesa.

De esta leyenda surge la afamada frase utilizada para referirse al municipio de La Rioja “En Santo Domingo de la calzada, donde cantó la gallina después de asada.”

Esta es solo una pequeña recopilación de todas las historias que como decimos se han ido formando a lo largo de los años en torno al Camino de Santiago. Conocer esta pequeña colección de textos, aparte de que os hará reflexionar sobre los inicios del Camino,  os ayudará a comprender mejor todo el clima que se forma alrededor de la ruta de peregrinación más famosa del mundo, además también os servirá para que siempre dispongáis de algún tema de conversación a lo largo de las etapas que os separen de Santiago de Compostela.

¡Ultreia peregrinos!

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