Hostal de los Reyes Católicos

Hostal de los Reyes Católicos

El Antiguo Hospital Real de Santiago, convertido desde 1954 en Parador, es conocido actualmente como el Hostal de los Reyes Católicos.

Los  Reyes Católicos tras su visita a la ciudad en 1486 dejaron por escrito la orden de construir un nuevo hospital, “capaz de dar cumplido y decoroso servicio a todos los devotos, enfermos y sanos que a la ciudad llegasen”, tras ver las pésimas condiciones en las que llegaban los cristianos peregrinos de Europa. El viejo hospital de peregrinos había sufrido un grave incendio años atrás y la propia Catedral estaba cumpliendo la función de albergue, con lo que era necesario remediar esa situación lo más rápido posible.

La construcción fue encargada al arquitecto renacentista Enrique Egas, quien la terminaría entre 1499 y 1509. Dado que en el último Xacobeo del 2010, el Hostal de los Reyes Católicos cumplió cinco siglos de antigüedad, muchos afirman que se trata de el hotel más antiguo del mundo.

La construcción se estructura en torno a una capilla central y cuatro patios que forman una planta de cruz griega, aunque la obra original contaba con solo dos claustros, los otros fueron añadidos en época barroca. Los Reyes Católicos financiaron la construcción con los beneficios de la conquista del Reino de Granada y la Iglesia ofreció indulgencias a todo aquel que participase en las obras.

La decoración del pórtico sigue los cánones del estilo plateresco, con abundancia de repertorio decorativos italianos en un edificio donde persiste un espíritu gótico, entendido como la negación de la idea de orden y proporción característicos del clasicismo.

En lo que se refiere a la parte artística, el proyecto de Egas se inspira en el estilo isabelino, que incorpora elementos tradicionales del gótico flamígero, con novedades estéticas renacentistas así como elementos decorativos clásicos. Desde este punto de vista, el elemento más vanguardista es la fachada principal, concebida como una especie de gran retablo, cuyo eje central está formado por la puerta con arco de medio punto, lo que la relacionaba con los edificios románicos que la rodeaban. A lo largo de esta se encuentran nichos y frisos sobre los que hay diversas esculturas siguiendo el siguiente plan iconográfico:

A la izquierda del portal se ven, de abajo a arriba: Adán, Santa Catalina y San Juan Bautista; a la derecha: Eva, Santa Lucía y María Magdalena. En el friso, los doce Apóstoles. A ambos lados del arco de la puerta se encuentran los medallones de Isabel la Católica y Fernando I de Aragón. A la izquierda de la ventana central: Cristo, Santiago y San Pedro; a la derecha: La Virgen con el Niño, San Juan Evangelista y San Pablo.  En los pináculos de la parte superior: seis ángeles tocando instrumentos musicales.

A cada lado del pórtico, bajo los balcones construidos por Egas, hay dos grandes escudos de armas de Castilla y la Cruz de Jerusalén rodeada por un círculo, emblema del hospital. Estos grandes medallones son un elemento decorativo característico del estilo plateresco del primer tercio del siglo XVI en España.

La cornisa de la fachada está decorada por gárgolas, que lejos de cumplir la función de evacuar el agua, son únicamente un elemento estético.

La Capilla Real era la iglesia del hospital. Ojival y de planta de cruz latina, el crucero está iluminado con una linterna cubierta con una bóveda de nervios estrellada, con grandes ventanas de arcos rebajados que se abren a las salas superiores formando tribunas. La bóveda se apoya en columnas decoradas con figuras de los Apóstoles, al estilo flamíngero. En la entrada tiene una reja decorativa de gran valor artístico, realizada en Toledo en el siglo XVI. La función de la capilla era dar la posibilidad a los enfermos de escuchar misa desde la cama, de ahí su amplia sonoridad. En la parte superior de la capilla se puede ver una única puerta con balconada que llevaba al antiguo “observatorio de los agonizantes”, donde los enfermos moribundos residían y recibían la comunión.

Unas grandes cadenas separan el Hostal de los Reyes Católicos de la Plaza del Obradoiro, a partir de la cual, los habitantes de Compostela y los peregrinos se encontraban bajo la jurisdicción del Hospital, libres de las leyes del Reino. Entre otras cosas, en el Hospital, la pena de muerte estaba prohibida, por lo que muchos reos se escondían en él para escaparse de la justicia.

HORARIO
De lunes a viernes y domingos de 12:00 a 14:00 y 16:00 a 18:00.

TARIFAS
Entrada general: 6€
Menores de 12 años entrada gratuita. 

Contacto

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