Nos despedimos de Markina en busca de la BI-633, por la avenida Erdotza y tras haber
cruzado el río Artibai. Siguiendo el curso del asfalto alcanzaremos la ermita de Nuestra
Señora de Erdotza e inmediatamente después dejamos de lado la carretera para adentrarnos a
la derecha por uno de los barrios periféricos de la ciudad. El camino nos conducirá de
nuevo a la vera del río, cuyo curso seguiremos hasta alcanzar el puente de Kareaga y nada
más cruzarlo y girar a la izquierda nos adentraremos en una senda rumbo a Irtuzubieta. Al
llegar a esta población, donde podremos desayunar en alguno de sus bares, las flechas
amarillas nos conducen a la carretera, concretamente a la BI-2224 la cual abandonamos un
poco más adelante por un camino inmediatamente posterior a un restaurante. Continuando con
la tónica del día anterior, caminaremos entre caseríos y pequeños núcleos urbanos como el
de Altzaga y el de Arta, ya perteneciente al ayuntamiento de Ziortza Bolivar. Tendremos
que abandonar la senda entre pinos para acceder por asfalto a esta localidad, famosa por
ser el lugar de nacimiento del abuelo de Simón Bolívar, Bolívar “el Viejo”. El Camino
discurre por la plaza del ayuntamiento y junto al museo construido en su honor. Además
podremos visitar la iglesia de Santo Tomás, del siglo X y de carácter fortificado. A tan
sólo un par de kilómetros del casco histórico y a través de una vía medieval ascendente
continuaremos hasta la colegiata de Cenarruza, monasterio cisterciense perteneciente a la
Orden de la Estrecha Observancia. Emplazado estratégicamente en la Ruta Jacobea gozó de
gran importancia siglos atrás, sobre todo desde el aumento de las peregrinaciones a
Santiago en el siglo XIV. Este conjunto arquitectónico declarado Bien de Interés Cultural
consta de un templo que alberga uno de los órganos más antiguos de toda la provincia.
Además destaca por su claustro renacentista y sus portadas, orientadas al este y al oeste.
Merece la pena detenerse a visitar en profundidad este lugar para admirar toda su belleza
y detenerse a leer la inscripción que narra la leyenda de este lugar, que no dejará
indiferente a nadie. Seguimos ascendiendo entre bosques caducifolios y arroyos varios
hasta el alto de Gontzagarinaga. Al llegar a lo alto dejamos de lado la carretera para
descender a mano izquierda hasta el barrio de Uriona y en busca del río Leoa, en cuyas
inmediaciones el descenso se vuelve vertiginoso. Tras superar este tramo complicado
volvemos a una pista comarcal que nos conducirá a Gerrikaitz y a su iglesia de Santa
María, cruzando posteriormente el río Lea para poder llegar a Munitibar, pequeño
ayuntamiento donde podremos reponer fuerzas y adquirir provisiones. Tras un pequeño
respiro, ahora nos toca emprender la subida hacia Aldaka y a la ermita de Santiago, punto
clave a lo largo de la historia para los peregrinos ya que muchos de ellos tomaban este
punto como un buen lugar de descanso. Continuando por una pista asfaltada giramos a la
derecha para pasar bajo unas lineas de alta tensión y posteriormente desviarnos a la
izquierda. Al llegar a la altura de un caserío nos adentramos por una senda a la derecha
en las proximidades del río Golako, el cual cruzamos a la altura de Berriondo. En esta
antigua anteiglesia (comunidades organizadas alrededor de una iglesia, lugar elegido por
los vecinos para reunirse y celebrar asambleas) volvemos a reencontrarnos con la
carretera, cuyo curso seguimos hasta Zarra, perteneciente a Olabe. Un poco más adelante
una flecha nos indicará el desvío hacia un albergue, pero si deseamos continuar con la
ruta deberemos girar a la derecha dejando a un lado el asfalto y atravesando por la ermita
de San Pedro y San Cristóbal. El trazado no pasa por la torre de Montalbán, cuyo desvío se
encuentra señalizado a la salida del pueblo. Esta edificación de carácter claramente
defensivo se sitúa en un lugar privilegiado, en lo alto de la colina, pudiendo por lo
tanto dominar los extensos dominios bajo ella. Actualmente se encuentra en un claro estado
de abandono. El camino continúa descendiendo hacia el puente medieval de Artzubi, punto
fronterizo entre los municipios de Mendata y Arratzu, sobre el río Gola. Nada más
traspasarlo entramos en el barrio de Elexalde y pasamos por delante de la iglesia de Santo
Tomás. Tras un breve tramo descendente hacia el curso del río toca ascender de nuevo, en
este caso rumbo al barrio de Marmiz, en donde tras tomar un desvío a la derecha a la
altura de la carretera continuamos ascendiendo por el monte Burgonaga. Antes de llegar a
Gernika aún pasaremos por Ajangiz, ligado a esta ciudad desde su creación pero
independizándose de ella en los años noventa. Destaca por su iglesia de la Asunción, de
estilo neoclásico y construcción de tipo basilical. Nos encontramos ya muy cerca de
nuestro destino, al cual accederemos por carretera. Un desvío a mano derecha en la calle
San Bartolomé y luego a la izquierda nos conducirá al albergue de esta localidad. No
podemos irnos de Guernika sin visitar la iglesia parroquial de Santa María, uno de los
mejores ejemplos del gótico vasco y su famoso roble, situado en la Casa de Juntas y que
simboliza las libertades vizcaínas (Fueros de Vizcaya).