La señalización en el Camino de Santiago

Una de las mayores preocupaciones a la hora de planificar el Camino de Santiago es saber si la señalización del trazado es suficiente, si podremos orientarnos fácilmente y que tipo de indicaciones existen a lo largo del Camino.

Posiblemente, una de las primeras cuestiones que se pasan por la cabeza de un potencial peregrino es cómo va a guiarse cuando empiece a caminar, si será posible llegar a Santiago sin desviarse o acabar perdiendo el rumbo. La realidad es que gracias a la acción de numerosas personas e instituciones que han realizado una labor de señalización excepcional, el Camino de Santiago cuenta con símbolos distintivos que permiten orientarse sin que ello implique un gran esfuerzo. Muchas veces, todos estos símbolos resultan más útiles y fiables que los propios libros y guías con mapas relacionados con el Camino.

Un poco de historia…

Desde su impulso en el año 1993 gracias a la celebración del Año Santo Xacobeo, el Camino de Santiago ha adquirido una posición privilegiada entre las rutas de peregrinación de todo el mundo. Sin ir más lejos, han sido varias las reuniones celebradas con promotores del Camino de Santiago por iniciativa de representantes de rutas como el Camino de Shikoku o el Kumano Kodo (ambos en Japón), estableciéndose lazos de unión e incluso pidiendo consejo a expertos de la ruta jacobea para mejorar aspectos prácticos como las señalizaciones presentes en la peregrinación, lo que pone de manifiesto que fuera de nuestras fronteras la señalización, más o menos acertada a juicio de cada quien, es un referente.

Y es que éste es un aspecto diferenciador del Camino, pues además de contar con multitud de expresiones que ayudan al peregrino a orientarse como la flecha amarilla o la típica vieira, estas señales forman ya parte de la historia de la ruta y constituyen de por sí símbolos propiamente jacobeos, como puede observarse en la gran cantidad de merchandising existente de los mismos. Además, una buena señalización resulta un elemento clave a la hora de atraer potenciales peregrinos, pues inspira confianza y tranquilidad llegado el momento de planificar esta aventura.

A lo largo del Camino, uno se encuentra con todos estos indicadores, cuyas funciones principales son las de señalizar que se está siguiendo el sendero correcto y orientar al peregrino en aquellos puntos en los que puedan existir dudas a la hora de seguir el trayecto a Santiago.

¡Siga la flecha!

De entre todos ellos, la flecha amarilla es el más importante, pues todas las vertientes del Camino están señalizadas con esta clase de flechas y acompañan al peregrino en el recorrido, encontrándose pintadas en árboles, en el suelo, en señales verticales, iglesias, rocas, etc. Su origen está ligado al Padre Elías Valiña, natural de Sarria pero afincado en O Cebreiro, donde ejerció como sacerdote y se encargó de la restauración del Hospital y Santuario de Santa María del Cebreiro. Es además uno de los personajes más influyentes e importantes del Camino de Santiago y conocido por haber señalizado con la flecha amarilla todo el Camino Francés desde Roncesvalles hasta Santiago de Compostela en varias ocasiones, con un objetivo claro: mejorar y promover el Camino de Santiago, del cual era un acérrimo defensor.

¿Por qué la flecha es amarilla?

La elección del amarillo se debió a una simple casualidad, pues fue gracias al regalo de la pintura sobrante de unos camioneros que pintaban las líneas de la carretera, por aquel entonces pintadas de este color. No deja de ser curioso que un símbolo tan simple como una flecha amarilla se haya conformado como una de las imágenes más reconocidas del Camino. Podría ser objeto de campañas de publicidad en donde insertar logos de empresas o patrocinadores, sin embargo, siguiendo con la esencia de la ruta jacobea y con el espíritu de Valiña, se mantiene como una marca austera y sin más pretensiones que evitar desvíos innecesarios por parte de los peregrinos más despistados.

Hitos o mojones: otros clásicos

En segundo lugar en cuanto a importancia, se encontrarían los llamados hitos o mojones, construcciones de piedra y hormigón en los que habitualmente se pueden ver la mencionada flecha, la icónica vieira y en algunos casos los kilómetros que faltan para llegar a Santiago (hitos kilométricos). Dependiendo de la provincia o comunidad en la que se encuentre el peregrino, existen mojones de distintas formas y diseños, siendo Galicia la de mejor señalización, pues cuenta con un mojón cada 500 metros, medida tomada en 1993 por la Xunta de Galicia como acción revitalizadora de la peregrinación jacobea. Además, el paso del Camino por enclaves de cierta importancia histórica, religiosa o monumental también está representado mediante hitos, de forma que aquel peregrino que quiera aprovechar la experiencia al máximo pueda percatarse de la presencia de los mismos y tomarse su tiempo para visitarlos.

En los últimos años se han cambiado los tradicionales mojones por unos nuevos, lo cual ha sido objeto de controversia. En éstos, una vieira amarilla sobre azulejo de color azul marino indica junto con la flecha la dirección a seguir. En el caso de que la flecha haya sido borrada o simplemente no exista, hay que tener cuidado, pues la dirección adecuada será una u otra dependiendo de si se transcurre por Galicia o no. Fuera de la comunidad, las líneas convergen hacia Santiago de Compostela, de forma que si se juntan en la parte izquierda, será esta la dirección que habrá que tomar. En cambio, una vez en la comunidad gallega, la dirección es la contraria, que será aquella en la que las líneas de la vieira se vayan separando, es decir, para la vieira anterior, se tomaría el camino de la derecha.

Un Camino de vieiras

También es posible divisar la propia vieira acoplada a fachadas de viviendas, iglesias, en el propio suelo o en distintos puntos estratégicos de fácil visualización mientras se hace la peregrinación. Y es que este símbolo ha estado vinculado al Camino desde hace siglos, pues forma parte de la indumentaria jacobea. Es típica de la costa de Galicia y antiguamente los peregrinos, una vez de vuelta en su país de origen, decidían exhibir su vieira como prueba de que habían llegado hasta el punto final de su trayecto, Santiago de Compostela. Con el paso de los años, también se llegó a utilizar para beber agua con facilidad de las fuentes y riachuelos que uno se encontraba en la ruta.

Otras señales del Camino

Por otra parte, algunas comunidades han decidido incorporar señalizaciones complementarias propias, como Navarra con las señales blancas y rojas conocidas como GR 65 (Sendero de Gran Recorrido) o León, con un cartel en el que se incluía un león caracterizado como un peregrino, pero que apenas ha tenido buena acogida y han dejado de utilizarse.

Además, en algunos puntos de la ruta jacobea se tendrá la opción de contemplar los llamados miliarios, antiguas construcciones cilíndricas situadas en las calzadas romanas para indicar las distancias cada mil pasos romanos (una milla). Como última opción, queda la mejor señalización de todas, pues nunca falla siempre que el día esté despejado, el sol. Si el peregrino quiere sacar su espíritu más aventurero en el Camino, puede orientarse gracias al Sol dependiendo del punto de partida y vertiente escogida. En el caso del Camino francés, el más transitado, éste transcurre por una línea casi recta de Este a Oeste, por lo que el sol reflejará al peregrino en su lado izquierdo, en el cuello por la mañana y en la cara al final del día.

Desde el año 2007 y debido a un mandato de la Unesco para mantener el título de Patrimonio de la Humanidad, se hizo imprescindible delimitar el itinerario con exactitud y definir el auténtico trazado jacobeo. Todos los nuevos marcadores de ruta han de tener desde entonces el mismo diseño, incluyendo la vieira, la flecha que indica la dirección que debe seguirse, así como el número de kilómetros para llegar a Santiago de Compostela.

Sin embargo, lo más llamativo ha sido la inclusión, en ciertos lugares, de alternativas para los peregrinos. El resultado ha sido un camino multiplicado, con una variante histórica y rutas alternativas impuestas por la costumbre. La primera sería la correspondiente al camino original, mientras que la ruta alternativa podría estar referida a desvíos que permiten el acceso a lugares de cierto interés turístico, natural, gastronómico o también trazados con vestigios históricos. Todo ello acompañado de la polémica generada debido a que el cambio en el trazado va a favorecer o a perjudicar a ciertas localidades de la ruta.

Dejando a un lado cuestiones como ésta, el Camino de Santiago puede enorgullecerse de tener una señalización modélica y que sirve de ejemplo a muchas otras rutas de peregrinación. Desde Pilgrim, te animamos a que te aventures al Camino y compruebes por ti mismo que con la ayuda de la señalización y sobre todo, de los peregrinos avanzados que son fieles a la ruta y la conocen como la palma de su mano, no habrá lugar a la pérdida. Ultreia peregrino!

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